» ¡Yo haré …!»

» Voy a hacer …, haré …, de a partir de …, todo cambiará …, no volverá a suceder …»

Cuando empleamos un tiempo futuro para expresar nuestros proyectos, intenciones, o acciones programadas, ¡Mal síntoma!

Mientras vives encerrado dentro de una botella no te queda más remedio que fantasear y proyectar posibles futuras acciones, pero en realidad sabes que no se van a llevar a cabo.

Los enfermos alcohólicos tenemos una necesidad imperiosa de agradar y demostrar a los demás que somos capaces de hacer, emprender, ejecutar,…. pero en realidad lo único que estamos realizando es una justificación para acallar nuestra maldita consciencia que, en estado de bajón y depresión invadidos por la falta de autoestima y la angustia, nos traiciona y engaña dando esta imagen de capacidad y control sobre nuestra propia vida y de apariencia hacia los demás de como saber llevarla hacia adelante.

Nunca dudo de la buena intención y ganas de conseguirlo, pero cualquier proyecto expresado en futuro (pensado o hablado), si somos alcohólicos no es más que una situación ilusoria y mera fantasía alcohólica.

Tal vez el primer pasó correcto es el de cambiar el tiempo verbal: Del «Yo haré» al » Yo hago».

Hemos vivido décadas con promesas, falsas expectativas, sueños imposibles, objetivos inalcanzables porque salen de nuestras propias limitaciones. Hemos vendido demasiado humo. Todo lo proyectado,jurado, y prometido …se ha desvanecido o quedado en simple palabrería. Así día tras día, año tras año.

Si nos tenemos que poner manos a la acción, lo primero es tomar consciencia que en nuestro estado de derrotismo consecuencia del consumo, es imposible hacer cualquier cosa si antes no empezamos por la prioritaria y necesaria: Recuperarnos de esta enfermedad.

Probablemente, aunque lo consigamos, muchas cosas que creíamos tener capacidad de lograr o habíamos soñado, no por dejar de beber signifique que las logremos, pero al menos hay una cosa que con sobriedad y serenidad si vamos a conseguir con certeza: Dejar de decepcionarnos a nosotros mismos y a los demás.

El no engañarse a uno mismo ya es un gran logro, especialmente para un alcohólico que lleva años haciéndolo.

Da igual lo que que consigamos en un futuro siempre que nos recompense y satisfaga sin necesidad de consumir. Eso es la verdadera recuperación alcohólica: Sentirse bien por nuestro esfuerzo, trabajo, y sacrificio para poder escapar de un infierno del que no éramos conscientes de que habitábamos en él.

Por último, a la gente que nos quiere de verdad no les importa lo que vayamos hacer sino que nos sintamos bien con lo que hacemos. Y eso es lo que sucede cuando nos comenzamos a recuperar.

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