Vivir del pasado

 

«¡Lo que hubiera podido llegar a ser …!»

Es, hasta ridícula, esta justificación cuando habla el alcohol.

Justificarse de que no se han conseguido los logros o las metas soñadas porque se ha tenido mala suerte, las cosas no han ido bien, por culpa de …, cuando en realidad ha sido por la maldita botella es un cinismo inconsciente.

Todos los alcohólicos, por mucho talento que tuvieran, al final acabarán dentro de una copa. Es triste,pero muy real.

El alcohol en sus inicios nos «invita» a soñar, pero cuando nos atrapa nos deja sólo soñando, sin hacer nada más para progresar.

Es común y frecuente ver a alguien alrededor de una copa recordando su pasado glorioso y su futuro de mierda. El motivo es evidente: Bajo los efectos del alcohol nos recreamos y confabulamos (exageramos las historias e incluso las rellenamos con espacios fantasiosos que no sucedieron en realidad) con todas esas oportunidades que desaprovechamos culpando a alguien cuando en realidad fue el alcohol quien truncó todos nuestros sueños.

Tiene su lógica: Un enfermo alcohólico cae en la dejadez, sedentarismo, desencanto vital. Se prostituye por unas copas y acaba vendiendo su alma (con futuro incluido) a una botella,

Al final, una vez enfermados, apartamos proyectos,principios, y dignidad para sobrellevar y malvivir una vida en que el único objetivo es poder seguir consumiendo. A eso, en resumen, se limita nuestra patética existencia.

No es que vivamos del pasado, es que nos quedamos en él.

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