Vivir del pasado

«Yo hubiera podido …, lo que habría sido si no …, cuando era más joven…, si no hubiera sido por …., era un fenómeno en aquello o en lo otro, …» Y así, de batallitas (algunas medio ciertas y otras no) nos recreamos viviendo de recuerdos (muchas veces confabulaciones o pura imaginación) echándole la culpa a algo o a alguien de nuestro fracaso o de no éxito. Sí, así es nuestra conducta, la alcohólica.

Hay algo de cierto en todas esas historias del pasado de las que presumimos y magnificamos: Que la culpa la tuvo algo, pero no un «algo» cualquiera, un hecho en concreto, una circunstancia, una falta de ayuda o un empujón como muchas veces nos lamentamos y compadecemos, sino algo muy real; la botella.

El alcohólico no es sólo enfermo por beber sino porque este beber nos ha acarreado unas consecuencias a lo largo de nuestra trayectoria de consumo que han desviado el rumbo del objetivo que teníamos fijado antes de enfermar. Llamémosle objetivo, sueño, ilusión, o como queramos pero ha sido imposible e incompatible por la enfermedad.

Por mucho potencial y capacidad que tuviéramos años atrás, una vez que entramos en la espiral del consumo de alcohol de una manera enfermiza, fuimos convirtiéndonos en apáticos, sedentarios, dejados, desorganizados. Eso nos condujo a un desencanto vital, a una falta de fuerza, energía, y dinamismo porque preferimos y elegimos seguir bebiendo a seguir viviendo. Los resultados de este proceso, aunque cada persona sea distinta la enfermedad es la misma y el patrón de conducta muy similar, son un «vivir del pasado».

1 Comment

  1. Martin James en Facebook el 13 marzo, 2016 a las 3:15 am

    Nunca digas que cualquier tiempo pasado fue mejor, el enfermo que se recrea echando de menos el alcohol recordandolo como algo gratificante y divertido de equivoca, de hecho, me atreveria a aventurar la siguiente conjetura, cualquier tiempo pasaLeer más ..

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