Vergüenza: Una emoción demasiado cara en el alcoholismo

¿Por qué tenemos vergüenza para pedir ayuda y sin embargo, incongruentemente, no la tenemos para seguir consumiendo?

¿Por qué la vergüenza es una emoción tan fuerte que nos impide recuperarnos?

¿Tanto nos importa lo que dirán o pensarán de nosotros si nos ponemos en tratamiento, sobreponiéndolo incluso a nuestro bienestar?

¿Tan difícil es reconocer que el alcohol ya no es un complemento de ocio placentero sino que es quién nos ha derrotado y vencido?

Estos planteamientos no son personales sino muy comunes en todos los enfermos alcohólicos activos que se resisten al tratamiento y no quieren reconocer o aceptar la realidad.

Esto sucede porque es el alcohol y no nosotros quiénes manejamos y tenemos el control.

Por si alguien se siente reflejado o identificado, personalmente yo tuve mucha vergüenza de «destapar el tarro de mis miserias». Dudé muchos años y lo único que conseguía era empeorar.

La vergüenza nunca, nunca, nunca de los «nuncas», debe ser el freno a la vida.

No somos pecadores, viciosos, locos, … simple y llanamente somos enfermos.

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