Ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio

Un enfermo no es débil;es enfermo.

Hasta que la sociedad no comprenda dos cosas muy claras referente al alcoholismo,va a ser complicado consensuar y concienciarse sobre lo que significa enfermedad.

La primera es que un enfermo no es débil,está débil que es diferente. La segunda,que esta enfermedad nos puede tocar a cualquiera o muy cerca.

Respecto a lo de débil en el sentido de persona floja,sin personalidad,viciosa,e incluso con el estigma de pecador,es un concepto que me saca de quicio. ¿Cómo vamos a tener los enfermos alcohólicos fuerza de voluntad o autoestima para creer y recuperar la confianza en nosotros si solo tenemos fuerzas (obligadas y condicionadas por la necesidad) para beber?

Respecto a la segunda,como citaba Cervantes en el Quijote: «En todas casas cuecen habas;y en la mía,a calderadas»,hay que ir con cuidadito a juzgar y criticar con tanta gratuidad y frivolidad los «asuntos» ajenos,porque la vida da muchas vueltas y lo que escupimos,el viento puede volvérnoslo.

Es muy fácil opinar y decir lo que se tiene que hacer de una cosa cuando no te está sucediendo a ti.

Por lo tanto,por muy mal comportamiento y conductas que tengan los alcohólicos no por ello los justifiquemos,pero tampoco los estigmaticemos y aprendamos a dar valor al significado de enfermedad.

Detrás de cada enfermo se esconde una persona. Vamos primero a intentar recuperarla,después ya podremos emitir juicios.

Por último,como nos dice el evangelio de San Mateo con el que titulo el encabezamiento,por muy creyente o no que se sea,creo que es la mejor definición de «hipocresía»

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