Una «rendición» pasajera

«El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla» Manuel Vicent

 

Esos ataques de remordimiento o tremendo sentimiento de vergüenza o culpabilidad después de un exceso o abuso de alcohol,dan la impresión de que nos hemos rendido a la evidencia y que estamos convencidos de que no vamos a volverlo a hacer nunca más.

Suelen ser en la típica resaca de escándalo o en ese momento de los efectos del alcohol que nos producen un bajonazo enorme.

Invadidos por la angustia,el miedo,un elevado nivel de ansiedad,algo de paranoia y múltiples pensamientos negativos que se convierten en obsesivos,»parece» que aceptamos la derrota del alcohol.

Es una rendición efímera y pasajera. El alcohol es muy fuerte,…sabrá reponernos. Su astucia hará que esa «idea» de abandonarlo,se desvanezca y difumine con rapidez al cabo de un par de días.

El proceso siempre sigue el mismo patrón: «No volveré a beber nunca más- Si bebo,lo haré con menos cantidad para no llegar a este extremo- Controlaré las cantidades y no beberé con tanta frecuencia- Sólo tomaré algo cuando me apetezca y de vez en cuando- ¡Ponme una copa!»

Lo que se piensa inmediatamente después de un exceso suelen ser los «pensamientos del miedo» que nos atormentan,pero estos saben fortalecerse y reponerse con facilidad.

No se trata de rendirse para luego volver con más virulencia e intensidad,sino de pedir ayuda para conseguir recuperarse.[youtube]http://youtu.be/3t4LpqKpFYI[/youtube]

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