«Una más». Cuando nunca es suficiente

 

Hay salidas que se convierten en juergas,juergas en marchas,y marchas en  odiseas, que como la auténtica,parecen no tener fin.

Nunca es suficiente,siempre necesitamos «una más».

Bebamos lo que bebamos,estemos en el estado que sea por muy lamentable que fuere,siempre tenemos esa necesidad de continuar consumiendo.

Cerramos los garitos,siempre somos los últimos,no queremos nunca que se acabe la jornada alcohólica,ponemos continuamente pretextos o involucramos al resto para tomar otra,nunca nos saciamos…

Este síntoma,obviamente,no es el de un bebedor normal y sano. La necesidad de querer consumir,de continuar,de no dejar que se pare la fiesta aunque esta ya no sea fiesta,sino patetismo prolongado,es una de las conductas más delatadoras del enfermo.

Normalmente suelo hacer autoreferencia al querer trasmitir un mensaje de este tipo en grupo para que el resto se sienta reflejado y tome consciencia: Yo era uno de esos «bebedores» que cuando le invitaban a una cena o evento en una casa ajena,lo primero que hacía al llegar aunque no tuviera confianza,era mirar la nevera a ver si había suficiente bebida no sólo para los invitados,sino para mí y mis expectativas de consumo.

Cuando era en la calle,cosa más frecuente,mi «una más»,»La última»,»Una para el camino»,… eran tan cansinas que siempre acababa unéndome a otro grupo de consumidores porque los anteriores ya se habían ido. Depende de mi estado,ni tan siquiera se despedían.

El no tener fin …suele ser bastante enfermizo,nunca placentero.

Con el alcohol, nunca buscaba el placer ni la compañía sino sólo el efecto para anestesiarme.

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