Una doble vida

¡Doble, triple, o múltiple!

Cuando te casas con el alcohol, necesitas aprender a mentir muy bien y reciclarte constantemente ampliando tu repertorio de excusas.

Te metes de lleno en un submundo de engaños y tramas donde la verdad va disminuyendo para acabar desapareciendo. Al final, una vez enfermo, acabas viviendo la vida de «otro».

» Antes no era así, no se comportaba de esta manera, no estaba tan enfadado con el mundo… -se oye comentar proviniendo de los más allegados el cambio que ha experimentado esa persona.»

Enfermar de alcoholismo te obliga a llevar una doble vida permanentemente. Necesitas aparentar una cosa que no es. El aumento de la necesidad de consumir te lleva a estar constantemente en «ebullición». Tu cabeza sólo vive por y para el consumo y esa situación se hace insostenible.

Tienes que tener muy buena memoria y muchos recursos con argumentos preparados, mucha premeditación, y especialmente una gran capacidad de manipulación para convencer y engañar en todo momento.

me río yo de esos personajes encantadores de serpientes que con su flauta las hacen erguir al son de la música si los comparo a nosotros, los enfermos alcohólicos. Nuestra capacidad para beber va más allá de todo pronóstico. Embaucar, seducir, y hacer lo que sea necesario con tal de beber.

Esto … no es vida. El estar todo el día mintiendo, disimulando, y aparentando, es un desgaste y una agonía que te va destruyendo muy lentamente. Siempre he tenido claro que un alcoholismo escondido y camuflado es una manera de torturar y suicidarse muy lentamente. Es, una verdadera agonía.

 

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