Un precio muy caro

 

Cuando hablo de tramas,mentiras,y manipulaciones es evidente que me refiero a nuestro patrón de conducta habitual que tenemos los alcohólicos. Pero sucede así porque en esta página hablamos de alcoholismo y quien escribe,es un enfermo igual (ni más ni menos) que los que lo están. Al utilizar con mucha frecuencia el sarcasmo puede dar la falsa impresión de que me río de la enfermedad,y eso nunca lo haría. Pero sí que me río y descojono de nuestra comportamiento:Es patético y muy lamentable (infantil,inmaduro,orgulloso,soberbio,egocéntrico,frío y cruel emocionalmente,etc.). Lo hago para que nos sintamos continuamente reflejados y,de algún modo,nos ayude a reforzar esa idea de no volver a repetir lo mismo.Digamos que es una técnica un poco masoquista,…pero funciona. No hay nada como verse a través de otro para entender el ridículo,la vergüenza,y muchas otras emociones complejas que nosotros,por estar intoxicados,somos capaces de ver.

Pero,pero,pero…,no sólo los alcohólicos somos manipuladores,mentirosos,trapicheros,chanchulleros,y demás adjetivos picarescos. El resto de la sociedad (beban o no) no actúa de forma muy diferente en el sistema en que nos movemos. Tal vez la ambición,el deseo de pertenencia,la codicia,la competitividad,la agresividad disfrazada de amabilidad,la traición,y un largo etcétera,forman parte de todo ese engranaje.

Lo que sucede es que los alcohólicos aprendemos esas «técnicas» (métodos,argucias,estrategias,…) para defendernos y poder movernos en el entorno que nos interesa;el consumo.

La habituación a ello conlleva la perdida de la seguridad y confianza en uno mismo,la autoestima,y la credibilidad o respeto por parte de los demás.

Digamos que el alcoholismo nos hace un traje psico-socio-emocional.

Este mecanismo de defensa que tenemos impregnado y nos hace manifestarlo a través de esas conductas tan reprochables y con justificación:mentiras,engaños,etc. resulta un precio muy caro para una vida entera.

Si volviera atrás y tuviera la oportunidad de beber o no beber sabiendo como se ha desarrollado todo por culpa del consumo,evidentemente no bebería,pero no por el hecho de poder enfermar (debo ser honesto y decir que eso jamás me preocupó),sino por el caro precio que pagué psicológica y emocionalmente para poder beber dejando de lado el vivir.

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