Un precio demasiado caro

Todas esas expectativas que nos creamos y fantaseamos con ellas de juerga, diversión y alegría cuando nos predisponemos a beber para lograrlo, normalmente acaban en decepciones.

Al final de la jornada de abuso o al día siguiente nada fue como nos habíamos imaginado. Más bien todo lo contrario, en muchas fiestas empapadas de alcohol, la sensación del día después suele ser de arrepentimiento, de siempre lo mismo, de malos rollos, y de un malestar en general por todo lo que al final acabó sucediendo.

Esta película se repite una, otra, y otra vez sucesivamente a lo largo de los años o décadas. Poco a poco vamos dando la culpa de esta situación a la edad y que ya no es lo mismo que cuando empezamos a consumir o que no aguantamos igual el alcohol, pero la realidad es que lo que cambia no son esas cosas, sino la forma, las cantidades, y el consumo prolongado que nos ha llevado a adquirir una tolerancia y a habituarnos de tal manera al consumo, que éste ya no nos hace el efecto que buscábamos inicialmente.

El precio de la diversión de unas horas (las primeras del inicio del consumo donde nos desinhibimos, nos entra euforia y esa falsa seguridad que nos hace sentir los reyes del mambo) es demasiado caro para pagar las consecuencias de las horas y días después de ansiedad, nerviosismo, angustia, remordimiento, inseguridad y depresión que nos produce el alcohol.

Quien de verdad es capaz de comprender esta situación y «quema» una etapa, seguramente no enfermará nunca y mantendrá la idea inicial de consumir:beber la cantidad justa, buscar un efecto placentero, y no abusar.

Por el contrario, los que estamos dispuestos a seguir pagando este precio …acabamos por enfermar. ¿Tozudez? ,¿Obstinación?, ¿Nostalgia?, ¿Pérdida de la noción de la realidad?,… ¡Por lo que sea, pero al final la factura a esa continuidad se llamará alcoholismo!

Cuando voy a los colegios y les hablo a los jóvenes, siempre me dirijo a ellos como si fueran adultos, y una de las cosas en las que insisto, es en eso, en que el alcohol es muy tramposo: De cinco horas de falsa euforia,nos da veinticinco de bajón y lamentaciones. Nunca les digo que no beban o prohibírselo, sino que ellos mismos decidan la respuesta a  la pregunta que he hecho en este titular: ¿Vale la pena pasarlo mal días por unas horas del engaño de los sentidos?

1 Comment

  1. Martin Cifre James en Facebook el 28 noviembre, 2015 a las 8:59 am

    Es un peaje excesivo que pagamos por usar el alcohol, ya sea para deshinhibirnos, olvidar el pasado agonico, vencer la timidez y ligar, o como recompensa a un esfuerzo o a una operacion bien hecha, soliamos brindar ante tales ocasiones y creiamoLeer más ..

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