Tratamiento y terapia

Siempre digo que el cine de hollywood ha hecho mucho daño. Muchas de las palabras y conceptos que utilizamos, le damos un significado inadecuado por haberlas aprendido o asociado mal.

En el caso del concepto “terapia”, se da esa situación: asociamos terapia a reunión de locos o personas que están mal de la cabeza. Si es así, que nadie se preocupe, porque casi uno de cada medio … algún trastorno tendremos.

Hoy en día se ha magnificado y sacado de contexto muchas actitudes y rasgos ascendiéndolos al rango de trastorno. La lista cada día es mayor, y por lo visto, va en aumento.

Pero volviendo a la palabra “terapia”, esa que tanto asusta y existe tanto rechazo, simplemente es una reunión, una entrevista, un contacto entre la persona que necesita ayuda y la persona que se la pueda ofrecer.

En la mayoría de casos, y es como debe de ser, es un profesional que atiende a un posible paciente con algún trastorno y lo hace de forma individual.

Lo que sucede, es que en patologías complejas como el alcoholismo, aparte de esa ayuda profesional a nivel psico-conductual y farmacológico/médica, es muy frecuente y con resultados muy positivos utilizar la técnica grupal y que no necesariamente exista un especialista, sino que un mismo miembro modere esas reuniones (eso son las famosas terapias grupales de autoayuda) a loa que los enfermos alcohólicos solemos asistir con frecunecia y por un tiempo prolongado.

Allí no se lava el cerebro a nadie, no se le convence de nada, no se le “enseña a beber”, no se le juzga por lo qué ha hecho, no se le humilla y veja, no se le piden explicaciones personales si no las quiere dar. Así es como funcionamos en Las Ovejas y considero que todos los centros o asociaciones deberían hacerlo.

Por otra parte, la mayoría de centros, por no decir todos, tienen un protocolo establecido para deriva en caso de que el usuario tenga algo más grave o necesite ayuda profesional específica.

Pero lo importante de estas terapias es el “Efecto espejo”: Un lugar donde las personas que nos reunimos y compartimos la misma enfermedad, el alcoholismo, nos sentimos reflejados unos con otros aunque seamos un grupo hetereogéneo y completamente distinto en perfiles de consumo, edades, género y condición social. Al final todos tenemos un denomonador común:La necesidad imperiosa de consumir y la necesidad imperiosa de dejarlo.

Por eso, hay que animarse y motivarse, no hacer caso de como “suenen” las palabras, especialmente la de terapia, porque en mi caso y en el mucho de mis compañeros, la palabra terapia ha significado “lugar donde me han salvado la vida”

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