Trampear

Tal vez se pueda sobrevivir siendo alcohólico, pero nunca vivir.

Trampear, parchear, posponer y aplazar, o ignorar las adversidades es más un suplicio que una solución.

Ya no consiste en cómo te ven los demás y qué puedan pensar de ti, de tu comportamiento y actitud. Se trata de que el alcohol deje de ser el motor de tu vida y se vaya apagando poco a poco sustituyéndolo por uno nuevo y que funciones con otro combustible:vida.

Es insoportable e insostenible despertar cada día con una carga tan pesada como es el remordimiento, la culpa, la vergüenza y la frustración. Comprobar que cada día que pasa, más que ganárselo a la vida, lo estás perdiendo.

Intentar vislumbrar un futuro y saber, como de la crónica de una muerte anunciada, que este está dentro de una botella.

Los alcohólicos podemos mentir, poner excusas, contar rollos, justificarnos e ir trampeando, pero al final … cada uno debe rendir cuentas consigo mismo.

¿Felicidad?, ¿Ilusión?, ¿Alegría y diversión? …

Comencemos por lo más básico que es lo qué nos realiza y hace personas: tranquilidad y bienestar.

Si tu problema es el alcohol, deja las trampas y afróntalo.

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