Tocado … y hundido.

«Tiene un «pequeño muy grande » problema de alcohol.» ¿Qué significa pequeño grande…? ¿Por qué siempre las palabras suaves: Problema, bebe más de la cuenta, no le sienta bien , …? ¿Por qué tanto miedo a pronunciar la palabra enfermedad?, y así seguiría con porqués surrealistas que lo único que consiguen es desinformar más a la población y confundirla con el consumo de alcohol.

Lo podéis decir como queráis o mirar por el lado que más os convenga, pero cuando uno está «tocado» por el alcohol sólo es cuestión de tiempo que llegue a estar hundido.

Insisto y no me canso de repetir día sí, día también que el alcoholismo no desaparece por sí solo, con tiempo, o haciendo reposo. Mucho menos con experimentos caseros e intentos desesperados de autosuficiencia y orgullo a nuestra manera. El alcoholismo es una enfermedad y sólo puede desaparecer con tratamiento y apoyo tanto profesional como con la ayuda de familiares, amigos, y personas que hayan pasado por la misma experiencia que puedan hacer de guía, ejemplo, y referencia motivando al enfermo a seguir sus pasos.

Estar tocado por el alcohol es una «medida» para evaluar o calcular los riesgos muy genérica. Es difícil saber cuánto de «tocado» está, pero muy simple predecir «cuánto estará».

¡Dejemos de hablar con la boca pequeña, en voz baja, disimulando y escondiendo, olvidemos el concepto «problema» y empecemos a concienciarnos de «enfermedad», porque eso es lo que nos va ayudar a nosotros y a futuras generaciones!

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