Tiempo de Paz

“La paz viene de adentro, no la busques afuera” Buda

Si de verdad deseamos pedir algo, los enfermos alcohólicos deberíamos pedir una pausa, un tiempo de paz. Paz con los demás y nosotros mismos, tranquilidad, serenidad, sobriedad,…

Nosotros sólo conocemos esos conceptos de “oídas”. Nuestra vida es un torbellino de conflictos interiores y exteriores. Un estar angustiado, inquieto, disconforme, y permanentemente alterado o en estado de alerta.

Me pueden contar cualquier cosa, pero lo que no puedo creerme de ninguna manera es que una persona bebedora de alcohol con frecuencia, con excesos y abusos prolongados, aunque no haya enfermado aún, pueda vivir tranquila y en paz.

Es la sobriedad quien debe traernos la serenidad, no la serenidad la sobriedad. No porque si esperamos a estar serenos mentalmente para decidir estar sobrios, eso nunca sucederá ya que siempre, con alcohol de por medio, habrá un  motivo para encontrar un conflicto y si no, inventárnoslo.

Es complejo definir la sobriedad para un alcohólico si no la ha experimentado, pero se puede deducir e imaginar el tipo de sensación que es e imaginar a la que se asemeja: Bienestar continuo

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