Sin coartada

¡Qué alivio el no tener la necesidad de mentir para vivir! Hay que ser o convivir con un alcohólico para comprenderlo.

 

Vivir sin coartadas …¡Qué descanso!

Siempre me ratifico en lo desagradecidos o poca memoria que tenemos los enfermos alcohólicos cuando pasa un tiempo en el que nos mantenemos en abstinencia (que no recuperados) y ya «sacamos pecho» por no beber.

Mi técnica,como la de muchos compañeros míos de recuperación,es tener muy presente el pasado para construir cada día un mejor futuro.

Recordar sin flagelarme aquellos días en los que para salir a la calle necesitaba «entrenar» la mente para elaborar coartadas varias.

Coartadas,pretextos,excusas,….¿Da igual,todo es lo mismo!

Coartada para decir de donde había sacado el dinero,el tiempo,las desapariciones «extrañas»,las amistades surrealistas,los conocidos anónimos,los proyectos que nunca acaban por emprenderse,y todo tipo de situaciones.

Si vives dentro de una botella,tienes que ser muy buen mentiroso,muy buen manipulador,y muy buen guionista. Es triste pero cierto. ¡Qué derroche de energía! Vivir para mentir.

Me deprime y entristece mucho cuando la gente que empieza a recuperarse no es capaz de ver todas estas situaciones. Puedo entender que durante su consumo no tuvieran capacidad para ello,pero no que cuando se empieza a vivir sobrio,no puedan percatarse.

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