Seductores natos

 

El arte de la manipulación extremadamente desarrollado por nosotros,los alcohólicos,es muy elaborado y completo. Destacamos por esa extraordinaria capacidad de seducción y encanto. Tanto encanto,que podríamos superar sobradamente a los encantadores de serpientes.

La seducción es nuestra mejor arma. Necesitamos de ella para encandilar,convencer,y engañar al resto del mundo que no somos tan irresponsables e inconscientes como en realidad sí somos.

Debemos gustar,encantar,aparentar… Tenemos que ser «aprobados» socialmente para poder seguir a nuestro rollo. Utilizamos esa aprobación y popularidad como defensa para evitar ser estigmatizados y ser sometidos a ataques posteriores.

«Es un gran tipo,es muy simpático. Siempre está de buen humor,es generoso y espléndido. Se desvive por y para todos…» Así hablan de ese galán que es capaz de llegar a casa y transformarse en un ogro ni siquiera imaginado en los cuentos infantiles :malhumorado,anulador,inestable,maltratador psicológico como mínimo,aterrador,déspota,inquisidor,…

Es cierto que es una generalización y eso no significa que todos los alcohólicos nos comportemos como el ejemplo anterior y con el resultado de este final (aunque haberlos,haylos),pero por norma y conducta enfermiza,la seducción la utilizamos fuera del hogar para conquistar y caer bien a los que ni siquiera conocemos o tienen algún vínculo,y a los seres queridos como los familiares que conviven y nos soportan,actuamos de modo contrario.[youtube]https://youtu.be/avGAe9EVkjc[/youtube]

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