Resistirse a la enfermedad, un desgaste inútil

La resistencia es esa actitud de negar durante años la enfermedad y oponerse a aceptar que necesitamos ayuda urgente si no queremos empeorar o llegar a un extremo más trágico. Esta continua negación, no aceptación, y resistencia … desgasta y consume las fuerzas tanto del propio enfermo como la de sus familiares.

Si tuviera que encontrar una diferencia a otras enfermedades muchos más graves y con mayor índice de mortalidad o consecuencias, sería la dificultad y resistencia que oponemos  a nuestra enfermedad y el desdoblamiento de energía que desgastamos en la lucha: contra la enfermedad y contra nosotros mismos.

Comprendo perfectamente la inseguridad y baja autoestima a la que nos puede llevar esta enfermedad porque yo la padezco y sé perfectamente que el momento crítico es la etapa en que hay que dejar de ofrecer resistencia a recuperarse y despedirse de todo consumo para siempre, porque son momentos muy duros, de duelo y desconcierto, pero son necesarios si queremos volver a sujetar las riendas de nuestra vida y dejar ya de una vez que las maneje el alcohol u otras substancias.

Soy consciente de que forma parte de la enfermedad y que es el paso más complejo de dar, pero también por experiencia propia y observacional, sé que cuanto antes se rompa esta resistencia, más efectivos y exitosos pueden resultar los tratamientos.

Para tener una buena recuperación  hay que aprender a vivir sin luchar ni ofrecer resistencia a la enfermedad, sino simplemente andar por otro camino donde ésta se encuentre cada vez más lejos y apartada de nuestros planes.

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