Reinventarse

No se puede dejar de beber y continuando siendo el mismo. Si eso sucede, algo va mal en la recuperación.

No es que se deba de cambiar, sino que el cambio debe venir solo. Al desaparecer la intoxicación de nuestra mente, aunque esta haya sido durante años o décadas, nuestra perspectiva desde la sobriedad y serenidad tiene que ser necesariamente muy diferente de la qué teníamos cuando bebíamos.

Si la perspectiva cambia, cambia la actitud, el compromiso social y la manera de pensar por completo.

Hay que reinventarse  por completo. Hay que resurgir y renacer de  nuestras propias cenizas. Convertir a esa persona sin ningún tipo de motivación e ilusión que tiene ese sabor amargo de la derrota del vencido por el consumo para volver a saborear y contemplar la maravilla y milagro que es poder vivir.

Eso implica el agradecimiento, el amor, las ganas de superarse y romper con todos esos lastres y conflictos internos como externos en los que siempre navegábamos.

No dejes de beber para cambiar sino para sanar de una enfermedad. Seguro que la personalidad que se esconde detrás de cada enfermo, cuando se libre de la condena que supone esta enfermedad, el alcoholismo, … acabará por aparecer y será muy distinta sin necesidad de hacer ningún esfuerzo.

Reinventarse es renacer, reciclarse, reconstruirse, volver a componer todas esas piezas que siempre estuvieron ahí pero faltaba ordenarlas

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