Rechazo al médico

Porque somos alcohólicos, no tontos.

«Recuerdo con frecuencia cómo consentía pasarlo mal por un resfriado, dolor, malestar general o cualquier gilipollez leve por no tomar medicación. No quería tomar medicación porque entonces no podría beber, y en caso de que la tomara, esta no me haría efecto si consumía.

En resumen, prefería sufrir siempre que pudiera beber.»

Huimos de los profesionales (médicos y psicólogos, especialmente) por la misma regla de tres: Si acudimos a ellos, se percataran que nuestro organismo o nuestra conducta no va bien. Seguramente les mentiremos como bellacos pero ellos también son profesionales ,… no tontos tampoco y si somos enfermos, con una simple evaluación casera (de un vistazo) ya se podrán dar cuenta, tal vez no de la enfermedad en sí al faltarle contexto y sinceridad, pero si de que algo no cuadra.

Ningún alcohólico quiere ir a un profesional porque se expone y corre el riesgo a que se le diga la verdad y se le sugiera que deje a su amante, la botella.

Así podemos pasar años, «trampenado». Personalmente lo hice durante décadas.

Por otro lado está la potente resistencia a aceptar y reconocerse como alcohólico, por muchos problemas, mucho consumo, mucho abuso, y muchas consecuencias que hayas tenido. Por ello siempre atribuiremos nuestros «males» a cualquier cosa que no sea el alcohol.

Ya por último, significar que el qué está verdaderamente enfermo de alcoholismo tiene una clara tendencia a desprestigiar y desacreditar la profesionalidad para salvar su propio culo.

No creo que hay mucho más que decir a la respuesta del planteamiento del titular. Creo que esta, es bastante obvia y evidente.

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