¡Qué terrible es sufrir tanto o más por la enfermedad de otro!

La codependencia

«Esos» tan olvidados al hablar de alcoholismo, los familiares, parejas y amigos de las personas que beben en abuso o que pierden el control cuando lo hacen, es todavía más terrible que la propia enfermedad del alcoholismo.

¡Qué papeleta les ha tocado sin ni siquiera querer entrar en la rifa!

Lo mal que lo pasan, lo que sufren y padecen, la angustia por tener que vivirlo, la ansiedad y la incertidumbre que se apodera de sus vidas …

Soy alcohólico y defiendo con uñas y dientes la recuperación alcohólica, pero no quiero olvidarme nunca de los que «están detrás del telón».

Personalmente, creo que los enfermos alcohólicos que tenemos la suerte de ser ayudados y recibir un tratamiento «bueno, válido y fiable», somos unos auténticos privilegiados y afortunados. Sin embargo, los familiares al quedar relegados a segundo plano y recibir menos información, no corren la misma suerte ni las mismas ventajas.

La rehabilitación y recuperación alcohólica es una oportunidad que se nos brinda y no todos la tenemos. Además, nuestros familiares que tanto sufrieron, sufren y sufrirán, no tienen los mismos recursos.

No seamos ingratos y aprovechémosla. Tal vez si nosotros conseguimos poner bien, ellos también.

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