¿Qué nos hace a los alcohólicos diferentes…? Una simple copa

 

Diferente no significa especial

Partiendo de esta premisa,en la que no «aceptamos pulpo como animal de compañía» (no empleemos nunca la enfermedad para justificarnos o victimizar),no podemos obviar tener siempre muy presente que lo que le pasa a cualquier persona en su vida cotidiana,a nosotros nos puede «desembocar» en una copa.

Una copa muy aventurera:de esas que andan por el filo del abismo.

Mi metáfora del barranco siempre me ha servido para visualizar personalmente y trasmitir nuestro rumbo en esta vida cuando dejamos de beber y decidimos adquirir  el compromiso de recuperarnos: Andamos siempre por un desfiladero. Al principio lo hacemos con escaso espacio entre la pared de apoyo y el barranco,pero a medida que avanzamos y evolucionamos en nuestra recuperación,el camino se hace ancho. Llega un momento en que aprendemos a caminar y pasamos tantas horas haciéndolo que ya caminamos siempre a más distancia del abismo que de la otra parte.Esa otra parte,pasa de ser una simple pared de apoyo para mantener el equilibrio a convertirse en un espacio abierto pleno de vida y por descubrir. Al final,el abismo siempre permanece ahí,pero de tanto arrimarnos a ese nuevo mundo que había en el trayecto,…ni nos acordamos.

Lo dicho:que no nos acordemos no significa que exista.

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