Perseverancia: Firmeza y constancia en la manera de ser y obrar

Ese es el significado y esa la clave de toda buena recuperación alcohólica.

» ¿Qué más tienes que perder si ya lo has perdido todo? ¡Deja de beber, sigue tu camino, intenta hacer las cosas bien, y … ya veremos! Lo único que te queda es la posibilidad de mejorar de tan fondo que has tocado.»-Eso es lo que me dije un día después de haber estado décadas arrastrando mi dignidad y comportarme como otra persona que ni era ni me gustaba, pero la esclavitud a la botella me hizo ser.

Ser perseverante es un trabajo duro. Es creer, tener confianza en uno mismo, fijar objetivos alcanzables a medio largo plazo, crearse un proyecto de vida en el que te visualices en un estado de bienestar.

Los enfermos alcohólicos cuando llegamos en busca de ayuda y decididos a iniciar un tratamiento, nos encontramos en el lado opuesto de esta actitud: Tenemos prisa, impaciencia, inconstancia, inmediatez para ver resultados rápidos, inmadurez y pataleo para que las cosas salgan como nosotros queremos sin hacer esfuerzo para lograrlas, fantasías y pensamientos desordenados y desorganizados de tanto que hemos bebido que nuestro cerebro está cortocircuitado por empapado de alcohol, nerviosismo, inestabilidad de toda clase (emocional, personal, económica y laboral, social, etc.) inseguridad, falta de autoestima, bla,bla,bla….

¿Acaso la gente se cree que recuperarse de alcoholismo es simplemente abstenerse de beber’ ¡No, amigos, no es tan simple! Dejar de beber es la condición indispensable para poderse recuperar de esta enfermedad pero después viene un duro trabajo de crecimiento personal, de cambio conductual, y de enfoque de nuevas perspectivas vitales donde el alcohol ya no esté en nuestros planes.

¡Qué nos quieren desestabilizar,desacreditar, qué no confían, qué nos estigmatizan y nos marcan como al ganado por haber sido de tal o cual manera? ¿Qué no creen, desconfían, y hemos perdido el respeto y credibilidad por nuestra forma de actuar?… ¡Todo eso entra dentro de la lógica y es hasta normal!

Pero nosotros, pase lo que pase, simplemente tenemos que ir paso a paso, seguir nuestro programa interno y externo, confiar en esa recuperación, y … caminar para lograrlo. Obviamente sólo lo conseguiremos con perseverancia.

Por lo tanto, a todos mis compañeros de recuperación eterna que hay en este mundo y están metidos en la misma guerra, desde aquí les animo a no cansarse, ceder, rendirse o desesperarse, y seguir caminando paso a paso, incluso con pasos muy pequeños, pero pasos bien dados.

Buenos días y fuerza. ¡Seamos perseverantes!

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