¿Pero no puedes tomar una copa de vez en cuando …?

Es una pregunta muy habitual y frecuente que nos hacen a los alcohólicos cuando nos hemos rehabilitado (que no curado) y llevamos tiempo sin beber.

No se puede culpar a la sociedad de que piense de este modo porque la misma sociedad se ha confundido ella misma al no considerar y tomarse en serio el alcoholismo como una enfermedad.

Las respuestas al titular que podría dar, son demasiadas. Casi prefiero simplificar para que el lector, si no lo comprende o desconoce cómo «funciona» esta enfermedad, con un símil a modo de pregunta para que pueda visualizar el por qué no podemos tomar ni una sola copa.

Pongamos que siempre hemos sido pura dinamita (como esa dinamita TNT de los dibujos animados que emplean como recurso para enseñar y educar, en la que lleva toda la parafernalia gráfica de una mecha larga que lleva a un cartucho y luego hace «Boom»). Entonces, cuando nos pase por la cabeza esa inquietud o curiosidad de si una persona alcohólica, aunque se haya deshabituado del consumo y lleve tiempo sin beber, puede de vez en cuando tomarse una «copita», automáticamente pensemos que esa copita es una cerilla que enciende la mecha de ese explosivo que antes citaba.

Tal vez, al encender la mecha estará un tiempo en llegar al detonador, pero al final, tarde o temprano la mecha se consumirá y llegará a la bomba.

Pues más o menos, en una exposición muy campechana, eso es lo que nos ocurre a los que un día enfermamos de alcoholismo: Una copa puede ser el principio de nuestro fin.

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