Perder para ganar

 

Comprendo perfectamente que lo último que desea escuchar una persona atormentada por el desorden y confusión que tiene debido al uso frecuente, el abuso, o las consecuencias de toda una vida bebiendo y jodiéndola, sean frases hechas y de motivación casera.

Frases de ánimo que siempre las dice otro que no le pasa a él sino a nosotros cuando estamos a punto o ya tocando fondo.

Es lógico que un alcohólico que contempla la posibilidad de recuperarse tenga mucho miedo. Es un miedo irrazonable a sentirse bien. Miedo a vivir.

Los que enfermamos de alcoholismo sabemos por qué pero no cómo y cuándo.Sin darnos cuenta, esas primeras copas que empezamos a tomar se han ido convirtiendo en unas cadenas que nos han esclavizado y nos han conducido a la amargura, tortura y desilusión vital.

La idea más sencilla y básica (pero no por ello la más cierta) es que aprendimos y asociamos el consumo de alcohol a felicidad, bienestar, tranquilidad, y diversión. Así nos hemos tirado media vida, pensándolo y con el firme convencimiento de que es real.

Todo eso no es cierto, es una trampa más de tantas con las que el alcohol nos hipnotiza y hace que creamos ciegamente en eso creándonos una necesidad de consumir para poder vivir.

Perder para ganar … eso es el inicio de toda buena recuperación y rehabilitación alcohólica.

Perderemos todo lo que habíamos creado, pero en realidad toda esa «creación» era una ilusión. Cuando dejemos de beber lo pasaremos mal. estaremos solos, tristes, confusos, desorientados y desconcertados. Al principio dudaremos constantemente si hemos tomado la decisión correcta porque nos daremos cuenta de que no somos la persona que pensábamos ser. Es una angustia padecer esta sensación: vivir en el cuerpo de otro.

Aparecerán las «llamadas» del alcohol. Esas voces que nos dirán: ¿Para qué dejar de beber si sin alcohol todo es gris, feo, y aburrido.

Por eso es necesario confiar y dejarse ayudar. Necesitamos pasar por esa fase para luego tener la recompensa.

Algunos dejan de beber esperando que la recompensa sea algo muy inmediato y sensacional, pero ésta es el dejar de beber en sí. ¡No hay más!. Parece poco así escrito,pero «La vida» creo que es la mejor recompensa que puede tener una persona enferma y que ya estaba muerta aunque continuara existiendo.

¿Dónde está el «luego ganar»? Pues en eso, así de sencillo:;Renacer, resucitar, volver a sentir y vivir.

3 Comments

  1. Elena Guisado en Facebook el 2 noviembre, 2015 a las 8:07 am

    Mi primer año de recuperación fue la peor etapa de mi vida.Fue un sufrimiento constante y tenia mucho miedo.Puedo decir que si los medicos no me hubieran dicho que si volvía a beber me moría,no se yo si hubiera aguantado.Leer más ..

  2. Enrique Román Martinez en Facebook el 2 noviembre, 2015 a las 9:50 am

    Buenos días, la perdida de «libertad mala» al dejar de beber es sobradamente compensada por la libertad real de la vida en sobriedad.Leer más ..

  3. Martin Cifre James en Facebook el 2 noviembre, 2015 a las 3:50 pm

    Al principio todo eran dudas, las llamadas del alcohol constantes, y desde luego entramos en una depresion alcoholica que parece real, todo nos parece aburrido y la vida gris.Leer más ..

Deja un comentario

Debes iniciar sesión para escribir un comentario.