Paso a paso, peldaño a peldaño.

La escalera … se sube peldaño a peldaño.

No simplemente por prisa, que es precisamente lo que más tienen los que desean recuperarse, sino por fuerzas para hacerlo. Intentarlo de golpe sería un gran esfuerzo, inútil, y probablemente sin ningún resultado.

En la recuperación alcohólica ese proceso de ir peldaño a peldaño, debe hacerse más que en otra cosa. Y no sólo los enfermos, sino los familiares (que por muy desesperados, cansados, y aburridos que estén, los comprendo perfectamente pero deben tener la misma paciencia o más que sus propios enfermos).

La paradoja de esta enfermedad: » ¿Cómo voy a ponerme bien si para conseguir ponerme bien debo estar bien para atender, entender y comprender lo que me están diciendo los que pretenden ayudarme y yo, …no estoy bien?»

Parece un poco un trabalenguas pero tiene su sentido, y mucho más de lo que parece así leído: El enfermo está mal, quiere recuperarse pero a la vez tiene una necesidad imperiosa de beber. Siempre le gana la última (el deso de consumir) a la ilusión de la primera (recuperarse) y cuando se empieza un tratamiento o se comienza a subir esa escalera, el enfermo está tan intoxicado, con tan pocas fuerzas y energía, tan abatido y derrotado … que no es capaz ni de subir el primer peldaño. Lo que es lo mismo: Acude con mucha fuerza y optimismo al rellano pero al ver la escalera …le da vértigo.

Por eso, antes de hablarles de tecnicismos, métodos, cambios introspectivos y reflexiones, iniciativas propias, o formas de comportarse y cómo deshabituarse, primero tenemos que ayudarle incluso si es necesario a empujarle a que suba el primer peldaño. Para el segundo, probablemente ya no habrá que darle el empujoncito, el tercero … seguramente ya lo sube solo, el cuarto lo sube fácil pero no tiene ni idea adónde lleva esa escalera, … y así sucesivamente hasta que no se de ni cuenta y ya esté a una altura muy elevada en el tramo de esa misma escalera y comprenda por sí solo, que lo que le resta por subir sólo podrá conseguirlo con sus propias fuerzas, cambios de conducta, reflexiones internas, proyección e ilusión, nuevas perspectivas, etc.

¿Por qué la insistencia del peldaño a peldaño? Porque lo que no tenemos que hacer nunca cuando el enfermo decide recuperarse es que nade para morir al llegar a la orilla y debe aprender a gestionar y canalizar sus fuerzas para cuando está en ese ascenso de superación, al agotarse, saber parar sin retroceder y coger aliento para seguir subiendo.

Siempre lo he tenido muy claro: hacemos lo simple complicado y lo complejo queremos que sea fácil.

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