Ocho, ocho, y ocho.

Ocho horas colocado, ocho durmiendo la mona, y ocho de «no hay quién le hable».

Esta es la regularidad y estabilidad de los enfermos alcohólicos.

Es un ciclo, más bien un círculo vicioso, en el que quedas atrapado y si no le pones remedio, ya no sales nunca y te pasa la vida entera.

Durante esas ocho horas primeras de consumo (suelen ser más, pero lo he distribuido proporcionalmente para que sumase las 24 horas del día) todo parece una fiesta. El mundo no nos presiona ni nos intimida porque nos sentimos seguros y fantaseamos con cosas que jamás haremos, bravuconeamos de cosas que jamás hicimos, y hablamos más de la cuenta, somos espléndidos, derrochadores, y generosos. Aparentamos una confianza y una sensación de saber vivir, abrumadora.

Las ocho horas siguientes, las de «la mona» en primer lugar ni son ocho horas ni estamos durmiendo natural. Solemos dormir las horas del efecto del alcohol por exceso, fatiga, y suelen ser menos. los ciclos del sueño y sus fases se descontrolan, y de descansar … nada.

Por último, mis «ocho horas preferidas» para quererse morir. En mi caso, en estas ocho horas, ya desde la fase sobresalto (esa en la que abres los ojos y tu mente sin todavía procesar ninguna función cognitiva, ya te está diciendo: ¡Joder, que hice ayer, la que lié!) era vivir un calvario y tortura psicológica imposible de crear por la imaginación de alguien que no lo ha experimentado. Solo llevas unos segundos despiertos y ya deseas que sea de noche otra vez para volverte a dormir. Son horas de vergüenza, reproches, remordimiento, culpabilidad, mal humor, inestabilidad emocional, malestar físico general, pensamientos confusos, desorganizados, y obsesivos. Horas de angustia, de ansiedad, … de necesidad de volver a meterte la dosis para estabilizarte.

Ahora, cualquiera que lea esto y sea posible enfermo alcohólico pero no haya entrado en esta fase, pensara: «¡Menos mal, a mí tampoco me pasa de esta manera tan exagerada, por lo tanto no debo ser tan alcohólico!» y es cuando le contesto: » A mi tampoco me pasaba. estuve quince-veinte años «llevándolo» sin llegar a estos extremos pero al final …pasó. Pasó lo que tenía que pasar cuando te excedes y abusas del alcohol, consumes prolongadamente y llevas una trayectoria de este tipo: Que acabas así (Eso, si llegas y no te quedas por el camino).

3 Comments

  1. Marga Martorell Riera en Facebook el 28 enero, 2016 a las 10:02 pm

    Solo un enfermo puede entender esta horrible sensación, este cambio en tu ser de chulo y bravucón a tristeza, miedo, pánico infinito, la única solución que ves en esos momentos es volver a dormir, pero no puedes, los fantasmas te persiguen y no Leer más ..

  2. Martin James en Facebook el 29 enero, 2016 a las 5:46 am

    Cuando has enfermado ya las horas de consumo por mucho que bebas no te hacen el mismo efecto, empiezas a necesitar consumir cantidades ingentes de alcohol para sentir la misma sensacion.Leer más ..

  3. Azucena Larrea en Facebook el 29 enero, 2016 a las 1:18 pm

    Vida nueva en tu ser piensalo

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