«¡Nunca, nunca me pidas qué deje de beber! ¿Has entendido?»

 

¡Escalofriante!

Esta es una de las frases más impactantes de la historia del cine: Cuando Nicolas Cage,en Leaving las Vegas, le dice a Elisabeth Shue que ella no puede entender lo que le pasa, y tras una milésima de segundo, cambia su rostro y le expresa con agresividad que nunca le pida que deje de beber.

No soy muy de cine para educar o instruir en este tipo de temas tan complicados pero debo reconocer que hay algunas películas que plasman muy gráficamente el infierno del alcoholismo, y esta es una de ellas.

La impotencia, la autodestrucción, el rendirse. Son connotaciones que caracterizan esa desesperación del enfermo cuando ya se ve incapaz. Cuando por mucho que lo desee y lo quiera, no se ve con fuerzas suficientes ni para intentarlo.

Aquí, nunca mejor dicho que la realidad supera a la ficción

Este tipo de situaciones suceden cada día en toda la tierra en millones de hogares.

Unos dicen que es falta de información, otros de prevención, algunos que de coordinación, los hay que lo atribuyen a la educación, y otros más críticos (como en mi caso), en la falta de concienciación y sensibilización de esta generación para que pueda trasmitirle a la próxima el mensaje real y no distorsionado o adulterado por los grandes intereses económicos y políticos que mueve el alcohol.

La cuestión es que todos tienen su parte de razón. Esto se nos está escapando de las manos. En lugar de progresar, vamos retrocediendo y a peor.

Esta enfermedad es terrible. No la juzguemos con doble moral. Sus consecuencias son mucho más preocupantes de lo que nos la quieren hacer ver.

Cuando un sujeto enferma de tal modo que llega a este extremo de que prefiere morir a que le quiten la botella …yo les digo con rotundidad que aunque salga en una película …no es ninguna película, es la verdadera realidad.[youtube]https://youtu.be/oGW2Mbl4BQ8[/youtube]

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