No se trata del número de oportunidades sino de la fortuna de saber aprovechar una.

Decir, como alcohólico que soy, que hay que dar tal número de oportunidades y no más sería cinismo puro. Cuando algún enfermo tiene la suerte de saber aprovechar su oportunidad no es cuestión de sospesar o juzgar las veces que lo ha intentado, sino de animar y apoyarle para que se refuerce y lo consiga indefinidamente.

Oportunidades no es lo mismo que programas o tratamientos. Por ejemplo, personalmente sólo he hecho un programa en mi vida y al día de hoy sigo en la senda de la sobriedad y recuperación. Pero ello no significa que anteriormente lo intentara miles de veces «a mi manera». ¡De todas las formas y colores!: Reduciendo consumos, haciendo experimentos, alternado o seleccionando días en los que iba a consumir y otros no, períodos de abstinencia temporales, intentos de control, soporte y asistencia a un psiquiatra (al que por cierto, le mentía como un bellaco, lo que hacía que fuere imposible que pudiera ayudarme), promesas y juramentos hasta por los familiares que ni siquiera tenía, y todo tipo de estrategias desesperadas y sin fundamento para aprender a domar un potro indomable como era el alcohol.

Muchas veces me preguntan cuándo decidí acabar con la mierda del alcohol. La verdad es que cuando hago un retroceso en el tiempo y me esfuerzo en querer recordar exactamente cómo fue, me cuesta bastante decir una fecha, un momento exacto, un día. Creo que todo eso se va cociendo (le llaman la fase de contemplación) y poco a poco se va fraguando un cambio interno aunque nuestra actitud y conducta con respecto al alcohol siga siendo la misma.

Sí tengo claro que siempre hay un detonante que te dice: ¡Ahora o nunca! Y es en ese momento, tal vez, cuando te subes a un tren a ciegas sin mucha confianza, triste y asolado por tu pasado, pero con una pequeña esperanza de que esta vez has cogido el trayecto adecuado.

Nunca pongo a Dios por en medio pues creo que el trabajo para salir del alcohol y la oportunidad es uno mismo quien debe aprovecharla (más que nada porque creo tanto en Él que no comulgo con el » A Dios rezando y con el mazo dando) pero siempre he tenido claro que fue quién me dio el empujón para subirme.

Creo que cada persona tiene su voz interior que muchas veces le hace tomar las mejores elecciones de su vida en los momentos de más inseguridad y flaqueza. Pues eso es un poco lo mismo que sucede con nosotros, los alcohólicos, que después de muchos intentos, experimentos, y oportunidades … tenemos la suerte de aprovechar una.

Comprendo que hay personas que desesperan y agotan a los de su alrededor por las numerosas oportunidades que se le han brindado, pero también sé cierto que esos mismos seres queridos darían lo que fuera por que alguna … fuera la de verdad.

Que estas navidades el mejor regalo sea ese: Que el enfermo aproveche la oportunidad correcta.

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