No se puede solucionar lo roto durante décadas en sólo unos meses.

Aparte de las archinombradas conductas propias y características de los enfermos alcohólicos que nos diferencian de los demás de una manera muy clara, como son la chulería, prepotencia, arrogancia, soberbia, orgullo, autosuficiencia, y esa falsa sensación de seguridad que siempre pretendemos aparentar, está la «exigencia».

A diario observo personas que durante años se han metido de todo, se han comportado mal, han hecho lo que les ha dado la gana, han asolado con todo lo que tenían alrededor, se han autodestruido ellos mismos, y han vivido durante media vida inmersos entre el conflicto y la desorganización, y de repente … pretenden (pretendemos : Yo siempre me pongo el primero de ejemplo) arreglar nuestra mierda de vida en unos meses de abstinencia o no beber.

¡No, no, esto no funciona así. No es tan sencillo!

A los alcohólicos, el mundo no nos debe nada. Nadie nos ha quitado nada, más bien somos nosotros los responsables de habernos bebido nuestra vida.

No hablo de culpabilidad, hablo de enfermedad. El alcoholismo es una grave enfermedad y acarrea serias consecuencias. El hecho de dejar de beber o ponerte en recuperación, ni te exime ni te garantiza de que todo se vaya a solucionar.

Recuperarse es un proceso. Un proceso complejo de romper con asociaciones alcohol-diversión, alcohol-relajación, alcohol-bienestar, alcohol-huida, … Un proceso de romper con esa necesidad imperiosa de consumir físca y psicológicamente. Un proceso de «reparación vital» (hay mucho que trabajar: el perdón, la culpa, la vergüenza, la vida que pudo ser y no fue, el daño emocional que sembramos, etc.)

Por eso, dejar de beber y pensar que automáticamente todo se va a solucionar no es más que una falacia de los sentidos, una mentira, una fantasía y una ilusión infantil e inmadura.

Hacerlo es necesario cuando se ha enfermado, pero hay que hacerlo bien: ¡Con ganas, con fuerza, con confianza, y especialmente …con compromiso!

¡Hay que estar a las duras y a las maduras! Hay que saber sufrir, luchar, combatir, perseverar, esperar el momento, avanzar, evolucionar …!

Después, si construimos la base de una recuperación tal vez lo que recuperemos sea nuestra propia vida y dignidad que dejamos par allá, en cualquier barra de bar o dentro de una botella, y podamos exclamar algún día: ¡Vuelvo a estar vivo!, porque mientras se está viviendo bajo los efectos del alcohol y anestesiadas las emociones, uno no vive sino que simplemente existe.

¿Los daños? … primero pongámonos bien y luego, después de mucho, de intenso, duro trabajo y comprensión, tal vez algún día seamos aquellos que fuimos antes de comenzar a beber.

Lo que no podemos es tener prisa ni exigir nada ni a nadie hasta que no demostremos ese cambio real interno porque no estamos en condiciones de hacerlo hasta que demostremos muchas cosas.

 

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