No se puede pretender que la vida siempre sea una fiesta

 

¿A qué a nadie le gusta saber lo que es la tristeza, la melancolía, la nostalgia, la soledad, el aburrimiento, y emociones o sensaciones similares? Pues a mí sí.

A mi me gusta porque durante todos los años que estuve en activo en mi enfermedad, bebiendo como un cosaco, anestesié estas emociones con el alcohol de tal manera que ni las sentí.

Si releemos el párrafo he dicho «saber» no «estar». Evidentemente no me gusta estar triste, deprimido, melancólico, etc. pero lo que no quiero nunca más es anular emociones porque las oculto detrás de una botella.

Quiero sentir lo que tengo que vivir, y si por mala suerte me toca bailar con la más fea…, al menos quiero saber que es la más fea.

Con el alcohol te obsesionas en buscar la recompensa y lo gratificante constantemente como si pretendieras divertirte y que la vida siempre fuera una fiesta. Al final acabas por «matar» todas las emociones reales distorsionándolas o ahogándolas en cualquier copa. Es cierto que cuando las cosas vienen mal dadas huir con la botella te hace olvidar momentáneamente, pero te acostumbras tanto a desconectar de la realidad y a huir que acabas también con lo bonito y hermoso que tiene esta vida que a pesar de sus dificultades y adversidades tiene mucho.

Cuando enfermas … ni lo bueno ni lo malo;encefalograma plano.

Una vida sin emociones no es una vida. Prefiero un año de mi recuperación que diez bebiendo y padeciendo ese infierno llamado alcoholismo.

La vida no siempre es una fiesta pero todo tiene su valor y sólo puedes dárselo si estás sobrio y sereno.

[youtube]https://youtu.be/T00eJSQimIk[/youtube]

 

Deja un comentario

Debes iniciar sesión para escribir un comentario.