No prometamos lo que sabemos que no cumpliremos

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«Las muchas promesas disminuyen la confianza» Horacio

Ni prometer ni comprometerse. Es más probable que una persona se recupere siguiendo un tratamiento que un enfermo alcohólico cumpla sus promesas.

El concepto de «prometer» lo utilizamos con frecuencia como válvula de escape: cuando nos vemos acorralados, no nos queda otra salida posible que decir que ya no lo volveremos a hacer más.

Es un recurso fácil que a veces nos ha salvado el cuello, pero que a la larga siempre acaba por descubrirse.

Un enfermo ya no puede decir «Voy a dejar de beber», sino » Voy a pedir ayuda».

Estamos en el mismo punto de partida de siempre, igual que un juego de esos de mesa en que siempre retornamos a la casilla de salida: No se trata de hacer un juicio moral sobre los pocos principios del alcohólico, al realizar infinitas promesas incumplidas, sino entender que, la buena voluntad, intención, y deseos de conseguirlo son ciertos, pero es la enfermedad quien se lo impide.

De todos modos, si sirve de alivio y consuelo, no conozco a ningún enfermo alcohólico rehabilitado o en pleno proceso de recuperación, que antes de llegar a este estado de bienestar y equilibrio en la sobriedad, no haya prometido muchas veces, antes de ponerse en tratamiento, cosas que no cumplió.

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