No lo digas, hazlo

Para ponerse bien y recuperarse y salir del infierno del consumo, se tiene que andar. Comenzar por el principio, desde la base, con pequeños pasitos de peón. Dejarse ayudar, aprender a no cuestionar, a perseverar, a mantenerse con firmeza y comenzar a adquirir un compromiso

Esta enfermedad, si por algo se puede medir o evaluar es por los cambios de conducta, la evolución y crecimiento como persona del propio enfermo cuando deja el consumo y por el compromiso que adquiere consigo mismo.

Por último, aun pidiendo ayuda, asistiendo a un programa de re habilitación muy condicionados y siendo guiados y orientados por personas que pueden ayudarnos, seguimos cuestionando durante un tiempo si realmente nosotros somos tan enfermos como los otros, siendo el resultado una negociación interna muy dura en la que, lamentablemente, la mayoría de veces triunfa la enfermedad a la perseverancia, esfuerzo, compromiso y esperanza de visualizar una vida futura sin alcohol.

No se trata de cómo se empieza sino de cómo termina y se mantiene. 

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