No hay que confiarse de la capacidad de vigilancia

 

 

Si un enfermo quiere («necesita») beber,toda vigilancia es poca.

Los alcohólicos estamos entrenados para sobrevivir a todo tipo de situaciones en las que se nos prive o se intente retirar el consumo:mentiras,argucias,trampas,trapicheos,…

Comprendo que muchos familiares,ante la desesperación de no poder evitar que consuman,aumenten la vigilancia e intenten controlar todos los movimientos (horas sueltas,dinero,lugares frecuentados,compañías y ambientes),pero no lo comparto para nada.

El enfermo necesita su dosis y hará cualquier cosa para obtener alcohol o «algo» que le produzca el mismo efecto.

Cuando alguien dice: «Lo tengo muy controlado,conmigo no creo que beba …»,más que prepotencia lo asocio a ignorancia de la enfermedad.

Estamos hablando de una de las enfermedades mentales con el «apoyo social» más complejas que existe. Se presenta tarea ardua,por no decir imposible,intentar que el enfermo beba menos por control. eso sólo puede ocurrir durante un tiempo,pero su necesidad imperiosa de consumir hará que su cerebro diseñe un plan.

La única forma posible para que a un enfermo alcohólico deje la sustancia es con tratamiento.

No me cansaré de repetirlo:De esto se sale. Pero si no uno no puede con la ayuda cercana o por su propia cuenta, …que no dude en pedir ayuda a profesionales o personas que han pasado por la misma experiencia.

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