…no hay nada que hacer

 

 

El «no hay nada que hacer» forma parte del mucho que hacer.

Esa rebeldía y oposición a quererse recuperar forma parte de la conducta propia de la enfermedad.

Es cierto y demostrable que muchas personas lo intentan y lo intentan,cambian de médicos,de psicólogos,de programas terapéuticos,de diferentes tipos de ayuda y siguen recayendo y volviendo a consumir. Son esos perfiles que parecen imposibles.

Aunque suene a extraño y desconcertante,el alcohólico cuando decide recuperarse, no quiere dejar de beber,sino calmar a los demás. Beber es su vida y no conoce otra manera de vivir que no sea bebiendo. Normalmente aceptan y se ponen en tratamiento condicionados por las circunstancias (accidentes de tráfico,alcoholemias,violencia,separaciones,retiradas de custodias de hijos,presión y ultimátum familiar,laboral o social,etc.),aunque lo nieguen, pero nunca por una voluntad y deseo proyectado a largo plazo.

La idea inicial es salir del «marrón» en que se han metido y calmar el ambiente y entorno o minimizar la lista de consecuencias motivo del consumo.

Para mí nadie es imposible si se deja ayudar. Otra cosa muy diferente es intentar recuperar a alguien que no quiere.

Puede parecer confuso pero es muy simple: El enfermo llega con buena intención y muy buena voluntad al inicio de un tratamiento pero no debemos olvidarnos que sigue intoxicado aunque permanezca abstinente. El alcohol le tiene empapado los circuitos y tardará un tiempo en tener un pensamiento lógico y ordenado con una capacidad cognitiva para entender y comprender lo que se le está diciendo.

La recuperación es responsabilidad del enfermo. Los demás sólo pueden ayudar,guiar,y orientar. Si el enfermo,cuando ve que todo se tranquiliza y calma,que esa presión y vigía asfixiante va desapareciendo,y que él empieza a encontrarse mucho mejor físicamente (psicológica lo puede parecer,aparentar,y creérselo,pero es otro proceso muy distinto),puede tener la falsa sensación de sentirse «curado» y cuestionar al resto del mundo pensando que están equivocados y mediante el autoengaño,convencerse a sí mismo de que si vuelve a beber,sabrá como hacerlo.

Evidentemente todo esto son conductas muy propias de la enfermedad. Por eso es una enfermedad tan grave y compleja:porque está llena de trampas que siempre te envían de vuelta a la casilla de salida.

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