» ¡No cambiará nunca, en dos días volverá a estar igual!»

Esta es la expresión que más daño ha hecho a la enfermedad y a los enfermos alcohólicos que han cedido a la presión social. ¿Recuperarse? Aquí se recupera hasta el más irrecuperable. Ahora, eso sí: Con tratamiento y dejándose ayudar.

¿Cómo qué no va a cambiar…? Un enfermo alcohólico cuando se desintoxica, se rehabilita e inicia un proceso de recuperación, cambia por obligación. No sólo es que cambia, es que pasa de un planeta a otro.

Tal vez el problema es que la mayoría juzgan y prejuzgan, estereotipan y estigmatizan, o simplemente se anticipan poniendo etiquetas sin conocer la enfermedad y mucho menos comprenderla (eso quiero decirlo a mi manera porque me alivia: Personas que no tienen ni puta idea de que va todo esto y se atreven, como si de agoreros se tratara, a emitir juicios sin conocimiento y lo más preocupantes: sin ser conscientes del daño que hacen con sus mierdas de comentarios que vomitan).

¿Estás enfermo? ¡No te des nunca por vencido porque rendirse … no es una opción!

» Hace casi siete años, conocí a un tío que se estaba destruyendo adrede y suicidándose con el alcohol. llevaba mucho tiempo observándolo y dije: ¡este tío jamás se va a recuperar!. La vida, como tantas veces, me dio una lección porque ese tío …era yo»

Nunca pierdo de referencia la humildad y asumir mi enfermedad: Soy alcohólico y estoy expuesto hasta el día que me metan en una caja de pino a poder volver a beber. Pero mientras tanto, cambiar … sí que he cambiado y mucho.

¿Cambiar a mejor? Bueno, eso no soy yo el que lo debe juzgar sino los que rodean pero sí hay una cosa cierta: ¡A peor, no ha sido!

Para un enfermo alcohólico, el hecho de recuperarse aceptando y reconociendo que es eso, enfermo y que necesita ayuda … ¡Ya es un cambio brutal! ¿Sensaciones ? Muchísimas pero una en especial: ¡Alivio!

Respecto al famoso «durará dos días» decir sin rencor que comprendo desde mi nueva vida liberado de las cadenas del alcohol que cuando la gente lo dice, muchas veces lo hace sin pensar, sin maldad, e inconscientemente porque hay una evidencia en nuestra enfermedad: Que genera mucha desconfianza el éxito de conseguir salir de ella.

Nuestro deber moral, el de todos esos que si lo vamos consiguiendo, es demostrar con hechos lo contrario. tal vez en un futuro, ese estereotipo desaparezca a base del trabajo de todos los alcohólicos rehabilitados y la fuerza de trasmitir que eso es posible.

Todo esto queda muy bonito leído así, pero ese cambio no se hace desde el sofá o de boquilla, y mucho menos  esperando que otros lo hagan por nosotros. El conflicto enfermo-alcohol es algo muy personal que cada uno debe resolver él mismo.

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