Mujer y alcohol: Doble estigma social

Poco hablo de ello aunque tengo datos a diario a través de la asociación muy de «laboratorio» y reales en los que no tengo necesidad de ampararme en los macroestudios y muestras de poblaciones mundiales para observar que la mujer alcohólica soporta un doble estigma: primero su condición de género y segundo su enfermedad.

Afortunadamente (aunque suene mal, es un dato positivo ya que quiere decir que esto se va normalizando de alguna manera en lo referente a pedir ayuda y seguir tratamiento) en la Asociación la Ovejas de Mica, existe casi una igualdad entre mujeres y hombres que acuden al programa.

¿Por qué’Porque nuestro sistema  o método permite a la mujer seguir un tratamiento exactamente como el hombre al ocupar el mínimo tiempo en asistencia y tener que realizar el trabajo cognitivo y de comprensión fuera del centro, lo que le permite llevar esa carga tan pesada que le impone y exige esta sociedad tan machista por mucho que intentemos aparentar que somos tolerantes y muy pogres, pudiendo realizar sus tareas y roles de madre, trabajadora, etc.

La mujer, por metabolismo, peso corporal, y otras circunstancias más específicas, tiene menos tolerancia al alcohol que el hombre. también porque el beber se ha asociado a lo largo del tiempo a cosa de hombres cuando el cambio radical y convulsivo que ha experimentado esta sociedad nos está anunciando y advirtiendo de lo contrario.

¿Dónde está ese doble estigma moral? Pues evidentemente en lo que pensamos, no en lo que ellas padecen: «Una mujer borracha no da la misma impresión que un hombre»-eso es lo que piensan la mayoría y no se atreven a decir.

La mujer alcohólica tiene muchas más adversidades y obstáculos a la hora de acceder a un tratamiento. Ser alcohólica «está muy mal visto» . Se le puede juzgar más por ser mala madre o esposa que por su propia enfermedad.

Esta es la puta realidad y quien quiera disfrazarla o rebatirla ,desde aquí directamente le digo que es un hipócrita.

Si el alcohol en abuso o consumo frecuente ya hace estragos, más vulnerable hace a la mujer a nivel físoc (genética, tolerancia, metabolismo,etc) y psico-social (El que dirán, que irresponsable, etc.)

Por otras parte, su consumo suele ser diferente generalmente (a escondidas, sola y como «medicación» para paliar esa soledad o trastornos como la depresión, ansiedad, etc) y con una trayectoria más breve de consumo en los años antes de llegar a ser enferma.

El alcoholismo es una enfermedad que cuando se adquiere no hace distinciones entre géneros y el deseo y la necesidad de consumir son las mismas, pero cuando se trata de una mujer la que ha enfermado, la tradición y lo cultural se convierte en una sensación de que «ella tiene menos derecho porque debe cuidar de los hijos, la familia en muchas ocasiones, y de otras cargas que se le han añadido forzosamente y no las ha elegido».

Si alguien no está muy de acuerdo en lo que digo o le parece que estoy dramatizando o exagerando la situación, yo, Mica, desde aquí personalmente, les invito a que si quieren empatizar y «meterse» en ese cruel papel de ser doblemente estigmatizados cuando los hombres lo son sólo por una, que cierren los ojos e imaginen a esa mujer borracha y ridiculizándose con su conducta y piensen por un instante … que podría ser su madre o hija. Tengo la certeza de que la perspectiva cambiará al momento y ya no diremos mujer borracha, sino enferma. ¡Pero que cínicos somos!

 

 

 

 

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