Mirar al pasado, vivir un presente, construir un futuro

Es cierto que nadie se avergüenza o se disculpa por enfermar de cualquier dolencia, pero sin embargo, en los enfermos por el alcohol u otras substancias forma parte de nuestro proceso de sanación y recuperación el hacerlo, no por la enfermedad en sí, sino en cómo esta nos ha hecho actuar y por las conductas que hemos adquirido al hacerlo.

Creo mucho en la ayuda para recuperarte de una enfermedad tan compleja y sobre todo creo en el agradecimiento a la vida misma. Ser agradecido es tener buena memoria. Es recordar el esfuerzo y la lucha interna que has tenido que pasar para renacer de tus propias cenizas y reconstruirte volviendo a aprender a ser persona.

La recuperación puede ser dura y sacrificada, pero es hermosa y gratificante porque cuando aprendes a vivir sin alcohol ni consumo de otras substancias y a superarte venciendo tus propios miedos avanzando y haciendo las cosas bien, muy poco te importan las adversidades por el simple hecho de que ya no tienes temor a afrontarlas tal como eres.

Por lo tanto, antes de entrar dejemos salir. No creo en la reconstrucción de una persona cimentada en la que había anteriormente, sino en la confianza de que hay que derrumbar y destruir lo mal edificado y comenzar despacio, aunque en ese inicio no sea como habíamos imaginado.

No se trata de cómo se empieza sino de cómo termina y se mantiene. El compromiso es consigo mismo.

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