Miedo

Inmersos en un mundo tan acelerado y deshumanizado, con tanta norma, tontería, y competitividad donde se vive más de apariencia que de realidad, la gente está cogiendo miedo. Miedo a ser y mostrarse tal y como son e intentando ser otras personas diferentes con el fin de buscar la aprobación ajena.

Los alcohólicos no somos débiles (de hecho, es una palabra que no existe en mi vocabulario), sino enfermos.

Es cierto que la enfermedad nos potencia y magnifica todos los miedos, lo que significa que nos hallamos expuestos a más vulnerabilidad o fragilidad ya que apenas tenemos autoestima y un buen concepto de nosotros mismos.

No necesitamos que nadie nos enseñe técnicas de intervención porque la botella ya nos enseñó una:La evitación.

Evitamos afrontar las adversidades, hablar con nosotros mismos, querernos, aceptarnos, reconocer nuestras limitaciones y esforzarnos para enfrentarnos a las situaciones y circunstancias donde se deba tomar decisiones o  responsabilidades.

Tenemos mucho miedo. Miedo, pánico, pavor, terror a la sobriedad. Este estado nos asusta porque lo desconocemos. Nuestro aprendizaje durante el proceso de enfermar ha sido siempre con unas copas de más, y cuando nos encontramos ante una decisión tan delicada como es recuperar esa vida que nos dejamos en la barra de algún bar, …nos acojonamos.

Nos asusta la realidad. Sufrimos en lugar de ataques de pánico, ataques y excesos de realidad. No nos conocemos y no nos soportamos serenos. Todo nos resulta muy difícil y complejo Nos resulta más cómodo refugiarnos en el alcohol que soportar lo mismo exactamente que soporta el resto de la población.

Cuando llevaba unos meses sin beber, en el inicio de mi recuperación, lo que más me asustaba era el silencio. Llevaba tantos años de ruido y jaleo en mi cabeza, que éste me desconcertaba porque no lo conocía o había olvidado por culpa del alcohol como era.

El miedo es natural. El miedo es una emoción y como tal, no hay que anestesiarla. Bebiendo no se va el miedo en sí, se va la sensación momentánea y temporal por la desinhibición y el envalentonamiento que nos proporciona el efecto del alcohol.

Si de verdad queremos recuperarnos, hay que empezar por quitarnos el miedo a vivir. Vivir no tiene que dar miedo, beber de la forma que lo hacemos los enfermos, sí.

Es un tema difícil de comprender para alguien que se ha pasado décadas haciendo el avestruz (escondiendo la cabeza creyendo no ver o no ser visto) pero es necesario hacerlo si se quiere volver a ser la persona que maneja las riendas de su propia vida.

No dejes que el alcohol te la dirija, por mucho miedo que tengas. Al final, con una buena recuperación y alejando al alcohol de tu vida …ese miedo desaparecerá. ¡Seguro!

1 Comment

  1. Martin Cifre James en Facebook el 8 diciembre, 2015 a las 3:48 pm

    Tenemos miedo a vivir sin alcohol, a tomar responsabilidades, y lo que hacemos es evitar cualquier intento de recuperarnos acudiendo a tretas diversas: chantaje, autoengaño,mentiras y todo tipo de recursos que hemos adquirido para sobrevivir enLeer más ..

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