Metamorfosis, de gusano a mariposa

Que nadie se quede sentado esperando a que la vida le cambie sin hacer el más mínimo esfuerzo, porque eso no va a suceder.

Y hablando de esfuerzos, dejar el alcoholismo o tratar su enfermedad , tal vez sea uno de los más duros que tengas que realizar en tu vida porque para hacer una metamorfosis, hay que cambiar de capullo a mariposa.

Antes de pensar en la recompensa, acuérdate que hay un largo, duro y sacrificado camino para alcanzarla.

Los alcohólicos somos fantasiosos, inmaduros, intolerantes, malcriados, e insoportables. Nuestro aprendizaje alcohólico ha quedado muy instaurado y va a ser complicado cambiar todas esas características tan propias de la conducta alcohólica.

Pretenderemos dejar de beber sin apenas cambios o seguir beber sin consecuencias porque nuestra maldita arrogancia, vanidad y prepotencia nos han conducido a una falsa sensación de autosuficiencia antes que hacer un esfuerzo.

Con el tiempo, los tropiezos y fracasos, comenzará a despertar una ilusión que se va a convertir en un sueño como meta: ponernos bien y dejar de hacer el pelele, reconociendo que el alcohol o las drogas comienzan a ser parte del problema de todo lo que nos pasa, que como norma será malo.

Pues ese sueño requiere de mucho, muchísimo esfuerzo, trabajo duro, y especialmente un gran cambio reconstruyéndonos y volviendo a aprender de nuevo.

Si no es de este modo, difícilmente lo lograremos

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