Menos temor por las etiquetas y más por las consecuencias.

¿Bebedor esporádico, frecuente, intermitente, social, enfermo, de riesgo, ocasional, moderado, …?¡Qué cantidad de etiquetas le ponemos a nuestro consumo de alcohol para definirnos y ponernos en una categoría con el fin de justificar la manera en que bebemos alcohol!

Existe un «pavor social» por la forma en que nos puedan clasificar cuando en realidad a lo único y exclusivo que deberíamos temer es a enfermar y, en su defecto si así no fuera, a las posibles consecuencias que nos puede acarrear el consumo.

Esto es lo mismo que a un niño de tres años le pregunten: ¿A quién quieres más, a tu papá o a tu mamá?. De que nos sirve la manera en como bebamos por muy aceptada y bien vista que esté si cada vez que lo hacemos hay un terremoto. El símil sobre el planteamiento infantil es el mismo: ¿Qué prefieres beber cada día , con riesgo de enfermar, o sólo beber una vez al año pero con riesgo de tragedia por el consumo?

Quiero trasmitir que muchas veces nos guiamos y evaluamos nuestra gravedad del consumo más por cómo nos ven y nos juzgan los demás que como lo es en realidad.

Las clasificaciones son lo de menos. Lo importante, si somos bebedores prioritariamente son dos cosas: Que no lo hagamos por la búsqueda del efecto y que cuando bebamos, sea de la manera que fuere, este consumo no nos altere las conductas y  nos ocasione consecuencias.

 

1 Comment

  1. Martin James en Facebook el 28 febrero, 2016 a las 4:59 pm

    Hay infinidad de etiquetas que nos ponen a los enfermos, bebedor social es acogerse a un tipo de consumo donde la sociedad alienta al consumo en fiestas o periodos estivales, incluso parece que si uno se niega a beber es tachado por soso y aburrLeer más ..

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