«Me conociste ya bebiendo…»

 

¿Y?

¿Y qué si te conocieron bebiendo? Seguramente en ese tiempo,si a alguien le gustaste,se enamoró de ti,quiso estar contigo,etc es porque tu forma de consumir no debía tener nada que ver con la actual.

¿Qué tipo de miserable excusa es esa de intentar hacer sentir culpable a la pareja cuando en realidad nos está diciendo las cosas claras y directas,precisamente para nuestra salud? ¿Acaso uno puede justificar su enfermedad proyectando su rabia y frustración sobre otro para así aliviar su carga? ¿Con que derecho nos creemos los enfermos alcohólicos de arrastrar a nuestro infierno personal a aquellos que no tienen nada que ver y lo único que desean es nuestro bien?

Cuando hablamos de alcoholismo y la dificultad más compleja de reconocerse como enfermo que es lo que realmente impide o frena el tratamiento,antes de aceptación,reconocimiento,remordimiento,o arrepentimiento continúo,debemos empezar por la primera y más importante actitud.Honestidad hacia y para con nosotros mismos.

Si estamos mal por culpa de años de consumo,abusos,episodios embarazosos,borracheras,pérdidas de control,etc. seamos honestos y no pretendamos hacer cargar a los demás con nuestra pesadilla.

Los alcohólicos somos muy tontos cuando estamos en activo (yo el primero,por supuesto). Pensamos que el daño que hacemos se olvida fácilmente,y al estar acostumbrados a que nos perdonen por el amor que nos tienen,continuamos haciéndolo y cada vez más. ¡Pues no,eso no es así! Todo ese daño es acumulativo:puede que ahora no salga a la luz,pero con el tiempo brotará en forma de ira,asco,y desprecio.

¡Todo se paga!

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