Más adentro y menos afuera.

Primero interiorizar, luego ya tendremos tiempo de exteriorizarlo.

Asocio continuamente alcoholismo con «preocupación excesiva externa» por nuestro patrón de conducta, ese en que siempre estamos más pendientes de lo que sucede afuera y a los otros que lo qué nos está pasando a nosotros realmente.

Siempre andamos metidos en jaleos, en conspiraciones y conflictos, en «tejes y manejes» y guerras que no son las nuestras.

Vivimos constantemente en la comparación, intentando la demostración, y persiguiendo la aprobación.

El qué tiene un problema de alcohol grave (sea la propia enfermedad, el frecuente abuso o pérdida de control por no saber mantener el límite) lo que debe hacer es comenzar a mirar hacia adentro. Comenzar y aprenderse a conocer. Buscar ese «porqué» que nos hace tener esa necesidad imperiosa de consumir y no saber vivir sin no es de esta manera.

Lo que hagan demás … ¡no es problema nuestro!

¿Queremos recuperarnos? Pues debemos trabajar mucho, aprender a querernos, a parar esa espiral de autodestrucción en la que estamos inmersos y confiar en nuestras posibilidades de recuperar el autoconcepto y la autoestima.

Comencemos pues, por dar los pasos de ese proceso y largo viaje hacia nuestro interior. Ya llegará el momento de preocuparse por lo que pasa afuera.

 

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