Magnificar, exagerar, dramatizar …

Los problemas y adversidades no son exclusivos nuestros, de los enfermos alcohólicos. Todo el mundo tiene muchas carencias y obstáculos en esta vida que superar día a día, especialmente en esta sociedad tan fría y deshumanizada en la que vivimos en la que priva la cultura del «Yo, yo, y yo», asfixiante por la presión social tan competitiva de quererse comparar y demostrar continuamente la valía.

Los alcohólicos aparentamos o , eso intentamos, tener muchos más problemas que los demás y justificamos nuestra necesidad de consumir enfermiza porque nos es más fácil compadecernos, lamentarnos y hacernos la víctima refugiándonos detrás de una botella que afrontarlos.

De un grano de arena hacemos una montaña. Magnificamos cualquier adversidad, por pequeña que sea, llevándola a un extremo exagerado.

¡Eso nos funciona muy bien! Nos da pie a hacernos los incomprendidos y, de alguna manera, sacar esa absurda rebeldía inmadura del «para qué, si de todas formas…». Es como si no lucháramos porque tenemos un motivo, cuando realmente estamos haciendo lo de siempre:poner excusas.

Nos gustan los dramas, los conflictos, las exageraciones, el verlo todo negro y sin salida. Es una trampa más de la enfermedad. engañarnos a nosotros mismos de que hagamos lo que hagamos, no hay salida o es muy complicado.

A eso yo le llamo rendirse. Y esa rendición o abandono de las responsabilidades de la vida e inmadurez que nos lleva a una incapacidad de enfrentarnos a cualquier situación por minúscula que sea, no es más que un justificante para «sentirnos bien» y querer autoconvencernos de que no vale la pena luchar.

Cuando hablo de recuperación alcohólica y de volver a ser una persona normal siempre nos viene el planteamiento de qué es ser «normal». Pues a estos pequeños comportamientos que tanto nos caracterizan a los alcohólicos de querer esconder la enfermedad tras motivos cuando realmente sólo son más de tantas excusas que utilizamos de escudo.

Todo el mundo tiene problemas, y algunos mucho más graves que otros, pero no todos son tan cobardes de aprovecharse de esa situación vital para refugiarse en el alcohol y huir de ellos. Por eso, en este caso, «ser normal» es apechugar con o que viene y no necesitar superarlo con la botella al lado.

1 Comment

  1. Enrique Román Martinez en Facebook el 6 mayo, 2016 a las 6:00 am

    Buenos días, es bueno aceptar desde el principio de la recuperación alcohólica ,que es el comienzo de solucionar montones de problemas que hemos estado amontonando durante nuestra etapa de alcohólicos en activo.Leer más ..

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