Los duros combates no se ganan con la fuerza, sino con la mente.

Alardeamos gratuitamente de palabras como guerrero, espartano, luchador o gladiadores, y varias del mismo estilo. En el fondo, todos tenemos algún frente abierto y algún motivo por el que luchar.

Sin embargo, en enfermedades o trastornos emocionales (la pandemia del S XXI) a la que incluyo el alcoholismo sin pedir permiso ni autoridad, los combates suelen ser a vida o muerte: duros, crueles y sangrientos.

Me quedo con el archifamoso «Sangre, sudor y lágrimas» pero me atrevo a añadirle » y perseverancia».

Un combate para salir del mundo del alcoholismo o las drogas es un enfrentamiento que requiere de mucho esfuerzo, mucha prudencia, astucia, paciencia, sacrificio, astucia y estrategia.

Nadie se recupera por buena intención o por ser buena persona. Se necesita hacer una apuesta más arriesgada cuando se nos presentan estas situaciones.

Hay que mantenerse fríos y tomar las decisiones sin prisas e impulsividad, sin inmadurez y duda, y proyectar, planificar, organizar y ejecutar el proceso considerándolo el más importante de nuestras vidas.

Lo siento, no conozco otra forma

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