Los demás, que se hagan los tontos no significa qué lo sean.

Hay una cosa muy clara en todo enfermo alcohólico: Que el repertorio se acaba.

Al final, todas esas mentiras, rollos, excusas, manipulaciones, invenciones y confabulaciones acaban por salir a la luz.

No es cuestión de cantidad, sino de tiempo.

El alcoholismo es una enfermedad que se puede disfrazar o maquillar, pero nunca ocultar para siempre.

El repertorio agotado implica haber acabado con la paciencia de los demás.

¿Credibilidad? ¡Ninguna!, ¿Respeto y confianza? ¡Menos todavía!

Han sido seguramente muchos años con la misma «cancioncilla», las mismas absurdas y surrealistas excusas, las mismas tonterías año tras año …

La paciencia, el agotamiento, la frustración y decepción de los qué nos quieren ha ido cambiando desde la preocupación inicial, el enfado posterior hasta el ignorarnos o dejarnos por imposibles.

Los amigos, las parejas, familia en general … no son tontos. Nunca les hemos engañado. Cada vez que nos han permitido o tolerado, lo han hecho por amor … o por evitar el conflicto. No ha sido obra nuestra, más bien que ellos «se han dejado».

Quién realmente quiera dejar este bastardo infierno del alcohol, que deje de estafarse a sí mismo y a los demás, que no se crea tan listo, que no moleste más con excusas y que comience por comprender que toda esta farsa … esta llegando a su fin.

Es un paso que duele, pero la honestidad es un paso muy terapéutico.

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