«Lo dejo cuándo quiero» significa que no puedes dejarlo.

«Lo dejo cuándo quiero» es una expresión breve pero con un amplio significado y trasfondo.

En primer lugar, si una persona tiene control sobre su forma de consumir no tiene ninguna necesidad de dar explicaciones sobre cómo, cuándo, y cuánto bebe. El hecho de darlas ya es un síntoma de que hay antecedentes de recriminaciones y reproches por el consumo.

Por otra parte, tiene connotaciones muy explícitas de querer demostrar o aparentar, cosa que tampoco presagia nunca nada bueno en el consumo.

La diferencia entre un bebedor de alcohol y u enfermo está en sus conductas y en sus consecuencias. Mucha gente bebe, lleva años haciéndolo, y ello no le ha causado nunca problemas serios o que intranquilicen a su entorno. Personas que beben alcohol y no son ni tienen por qué ser enfermas. En cambio otras, desde años atrás, cada vez que consumen corren el riesgo de abusar, beber en exceso aunque no se emborrachen, cambiar la personalidad, perder el control, etc. y éstas, sí crean una angustia y despiertan una preocupación constante en los demás haciendo que el alcohol deja de ser un complemento para convertirse en su demonio personal.

Si en realidad «lo dejamos cuándo queremos» o tenemos un control sobre nuestro consumo, moderando, sin utilizar o ir enfermizamente en búsqueda del efecto que nos coloque o haga ser otra persona diferente, no tenemos el por qué decirlo sino simplemente lo hacemos.

Toda frase o expresión de intento de justificación es porque algo no funciona bien con el consumo. Más que a explicación, … suena a excusa y pretexto.

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