El consumo ha sido nuestro maestro y cualquier paso que vamos «mal» dando por la vida es consecuencia de ese aprendizaje.

Llega un momento en que enfermamos y somos el resultado de esa acumulación de comportamientos y actitudes de tantos y tantos años por las que nos hemos guiado y de las que nos hemos servido para funcionar. Entonces llega un momento que estamos hartos de estar hartos, un momento de desesperación y de una angustia vital que nos hace que la vida nos sea insoportable e insostenible.

Ante esa desesperación, muy probablemente acuciados por el remordimiento, la culpabilidad y la extrema ansiedad que nos invade, decidimos acabar con ese infierno,pero …apenas soportamos un tiempo en el intento y volvemos otra vez a la casilla de salida.

La explicación a este fenómeno constante de intentarlo y volver a caer no está en el deseo o la ilusión de conseguirlo ,sino en la forma y planteamiento de hacerlo.

Empezamos muy bien dando los pasos correctos y avanzando lenta pero positivamente, pero cuando hemos hecho un insignificante tramo del recorrido enseguida volvemos a «caminar» igual que como lo hacíamos consumiendo (hacia atrás), y esa estrategia …nunca funciona, si no enterramos las mismas actitudes del pasado, cambiando nuestra vida por completo para salir de este bucle que nos tiene atrapado, imposible será ir hacia adelante porque no hay nadie que avance dando pasos de retroceso

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