Liantes

Crear conflicto, confusión, embaucar, encantar o manipular son unas de las muchas «propiedades» propias de nuestra conducta enferma.

Los alcohólicos necesitamos que no haya equilibrio. Esa descompensación del bienestar siempre es una buena excusa o justificante para irnos a beber.

¿No tenemos motivo o excusa? ¡La creamos, inventamos, o la tramamos!

La armonía no nos va. La tranquilidad y serenidad, mucho menos. Debemos fabricar un ambiente tenso para acallar esa voz interior que incesantemente nos incita y crea la necesidad de consumir.

¿Liantes? ¡Sí, lo somos. Necesitamos serlo para beber con menos presión y tormento!

Visto desde afuera no tiene ningún sentido porque en teoría debería ser al contrario: que cuando estamos bien y tranquilos, menos necesitamos consumir. Pero la teoría de la lógica no es compatible con la enfermedad del alcoholismo, y sólo quien convive o comparte momentos con él, sabe perfectamente de que estoy hablando.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Scroll al inicio