Tal vez hayamos visto muchas películas o la palabra terapia esté en desuso y confunda. Ya no digamos “terapia grupal”, que al implicar un colectivo se generaliza más, pero la cuestión es que la realidad sobre la conciencia y la comprensión de estos grupos es totalmente ignorada por el grueso de la sociedad.

Daría dos sugerencias importantísimas a aquellas personas que necesitan ayuda y no se atreven a dar el paso: La primera es que no juzguen sin conocer y tener datos sobre lo que es una terapia grupal de ayuda. La segunda, es que vayan y se dejen ayudar que no les hará ningún mal si realmente están enfermos. El hecho de poderse reunir con personas que padecen el mismo problema y comparten las mismas experiencias, que sufren la misma ansiedad y angustia por estar esclavizados y tienen la misma dificultad que nosotros, no nos curará, pero como mínimo nos enseñará que no somos el ombligo del mundo y que nuestros problemas no son exclusivos.

Se necesitan dos tipos de ayuda que tienen que ir juntas de la mano.

Primero, la ayuda de los demás. Tanto para decidirse a reconocer y aceptar la enfermedad, como para ponerse en tratamiento queriéndose recuperar.

Segundo, una vez llegado a este proceso, comprender el significado y la gravedad de la enfermedad que padecemos, sólo podremos conseguirlo con nuestra ayuda propia: Actitud, iniciativa, motivación, esfuerzo y predisposición.

Nos ayudan para que luego aprendamos a ayudarnos a nosotros mismos.

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