La rehabilitación es nuestra meta

.Aunque ya conocemos la tan repetida frase de que no todo bebedor de alcohol tiene por qué acabar alcohólico, siempre hay que tener presente que todo enfermo alcohólico pasó inicialmente por ser consumidor de alcohol.

Es cierto que la tendencia y pensamiento colectivo respecto a la recuperación alcohólica es normalmente muy pesimista y derrotista: pesan más los “nos” que los “síes”. Siempre hacen más ruido y son más vistosos los que fracasan que los que lo consiguen. Ya no sólo por los que la padecen sino también por todo en entorno cercano que convive con ellos

La recuperación es un retorno a la satisfacción y el entusiasmo de volver a aprender a vivir libres de las ataduras y esclavitud del alcohol. Para ello, principalmente, hay que acabar con la fantasía alcohólica; esa en la que todo eran proyectos que no se realizaban, metas imposibles o inalcanzables por nuestra actitud y sueños de una noche de copas.

Por eso, al dejar de beber por muy lógico que nos resulte, la prioridad tiene que ser esa: dejar de beber y aprender a vivir sin necesidad de ello dejando atrás con la botella las conductas que nos caracterizaban.

Personalmente no me molesta haber sido vencido por el alcohol, porque gracias a ello he conseguido dosificar y utilizar mis energías en batallas en las que sí vale la pena luchar, batallas que a simple vista nos parecen las más simples y su conjunto son las que forman el bienestar y felicidad: conocerse, encontrarse con uno mismo, vivir, sentir, percibir, amar,  realizarse, contemplar, aprender, evolucionar y crecer.

Rehabilitación es sinónimo de vida

 

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